El crecimiento del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de China, el principal indicador de la inflación, podría no superar el 6,1% en septiembre, según un informe del Banco de China.
El IPC del país asiático se situó en el 6,5% el pasado agosto, el aumento mensual más alto de los últimos 11 años, debido principalmente al brusco incremento en los precios de los alimentos.
La desaceleración de la inflación reduciría la urgencia de aumentar las tasas de interés por parte del Banco Popular de China, el emisor del país, informó ayer el diario Shanghai Securities News, citando el informe del Banco de China.
Sin embargo, el banco central podría seguir incrementando las tasas de interés como parte de los esfuerzos para poner la tasa de depósitos en territorio positivo y controlar los altos precios de los activos.
El informe también afirmó que la amplia medida de suministro de dinero de China, M2, la cual cubre el dinero en circulación y todos los depósitos, podría crecer un 17,5% en septiembre, en comparación con el 18,09% de agosto.
Según un estimativo de la China International Capital Corp ( CICC), el CPI del país experimentaría una desaceleración en el último trimestre del año, después de marcar un registro aún alto en septiembre.
La CICC también señaló que el banco central podría aumentar las tasas de interés una o dos veces entre octubre y diciembre.
Además, previó que las autoridades financieras permitirían una apreciación más rápida de la moneda local, incrementarían aún más la proporción de los requisitos de reservas de depósitos, realizarían operaciones de mercado más abierto, y usarían órdenes administrativas para controlar el crecimiento de los créditos bancarios y el exceso de liquidez.
Desde comienzos de este año, el banco central ha aumentado las tasas de depósitos y préstamo cinco veces, y la proporción de los requisitos de reservas de depósitos siete veces, que se sitúa ahora en el 12,5%.