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La legislación permite a las compañías estadounidenses solicitar la aplicación de impuestos anti-dumping a los productos provenientes de cualquier país que mantenga lo que el gobierno de los Estados Unidos llama una tasa de cambio "fundamentalmente desalineada".
Los consumidores y multinacionales del país norteamericano tienen más posibilidades de salir perdiendo que ganando, ya que más del 60% del crecimiento total de las exportaciones chinas se originó en "empresas de inversión extranjera", coincidieron Roach y Tan.
La tasa central de paridad del yuan contra el dólar ha crecido en más de un ocho por ciento acumulativamente desde 8,28 yuanes en julio de 2005 al tope más reciente de 7,5725 yuanes. Sin embargo, el superávit comercial del país, se multiplicó hasta los 112.500 millones de dólares en la primera mitad del año, un 83% más que lo registrado en el mismo período del año pasado.
Las ventajas comparativas de China en cuanto a costes de producción y productividad siguieron siendo fuertes, por lo que lo único que se lograría con la aplicación de impuestos punitivos sería que China expandiera su mercado de exportaciones hacia otros destinos, indicó Tan.
"Este proyecto demuesstra una peligrosa tendencia por parte del gobierno estadounidense de intentar una manipulación de las organizaciones internacionales para su propio beneficio. Este comportamiento no tiene precedentes y es inaceptable", sentenció.
La legislación urge a la administración Bush a tomar acciones a través del Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio en contra de determinados países que no aceptaron reformar sus políticas monetarias, al tiempo que permite a la Reserva Federal (estadounidense) intervenir en los mercados globales en contra de la moneda "desalineada" si el país en cuestión no toma medidas "correctivas" un año después de haber sido citado por los Estados Unidos.
Roach manifestó que el peor escenario sería una escalada de medidas comerciales retaliatorias entre China y Estados Unidos, que tendrían implicaciones devastadoras tanto para los consumidores americanos como para los productores chinos.
"Yo tengo la esperanza de que los líderes de los dos países piensen bien las cosas antes de lanzarse a rodar por lo que la podría ser una pendiente muy resbalosa", concluyó el experto.
(01/08/2007, spanish.china.org.cn-Agencia de Xinhua)
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