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spanish.china.org.cn | 03. 12. 2014 | Editor: Lety Du [A A A]

Comentario sobre el libro Xi Jinping: La Gobernación y Administración de China

Palabras clave: Xi Jinping: La Gobernación y Administración de China

Por Helmut Schmidt (ex primer ministro alemán)

 

Hice mi primera visita a China en 1975. Después, China experimentó enormes cambios tanto en los asuntos internos como en las relaciones exteriores. Durante varias decenas de años, visité en múltiples ocasiones China y fui admirando cada vez más a este país y su civilización que se ha prolongado cinco milenios. Este libro de Xi Jinping me ha beneficiado mucho.

En mayo de 2012, el señor Xi y yo nos conocimos en Beijing. Medio año después, en noviembre del mismo 2012, el Sr. Xi fue elegido secretario general del Comité Central del Partido Comunista de China. Observando los dos años de su desempeño de funciones he llegado a conocer que en los últimos 40 años, los políticos a altos estratos de China han experimentado importantes cambios en el interés e inquietud y el ángulo visual y, al mismo tiempo, han persistido en la tradición de China en los asuntos internos y la diplomacia.

En comparación con otras antiguas civilizaciones y países, por ejemplo el antiguo Egipto, la civilización china se ha prolongado sin interrupción durante cinco mil años y sigue llena de vitalidad hasta hoy en día. La tradición china con el pensamiento de la escuela confuciana como representante ocupó la posición dominante durante por lo menos mil años, lo cual significa que China no tiene una religión estatal unificada que ejerza influencia en todo el pueblo; el taoísmo, el budismo, el hinduismo, el cristianismo, así como el islamismo influyen todas en armonía. Aunque hubo disputas por poder entre reyes y príncipes, la religión nunca desempeñó importante funciones. Aun cuando los mongoles y manchúes se apoderaron de las Planicies Centrales, no pudieron mover semejante situación y los mongoles y los manchúes, por su parte, hicieron que su dominación se adaptara a la tradición de la etnia han y la obedeciera.

Ya en el siglo XV, China llevaba aún la delantera del mundo en lo referente al desarrollo de la civilización tanto en la producción de barcos, en la imprenta como en la técnica militar. En esos momentos Europa se encontraba en los albores de su industrialización y América del Norte le seguía los pasos. En el siglo XIX, las potencias europeas, aunque no lograron ocupar totalmente China, establecieron grandes esferas de influencia, el Reino Unido, Francia, España y Portugal fueron a la cabeza y Alemania también se incorporó a ello. Durante el siglo XIX China experimentó etapas difíciles que la empobrecieron y debilitaron; Japón realizó la colonización a gran escala contra China en el siglo XX arrasando y hundiendo a este país. El Dr. Sun Yat-sen y otros personajes ilustres, tras años de incansables esfuerzos, lograron librar a China de poderes extranjeros. El pueblo chino, al final, obtuvo la victoria en 1949 bajo la dirección de Mao Zedong, cuando China logró reconstruirse. Mao Zedong fue el líder político indudable en la China de entonces. La China de hoy se ha construido sobre la base sentada por Mao Zedong.

No obstante, Mao Zedong también cometió graves errores, principalmente el “gran salto adelante” y la “gran revolución cultural del proletariado” en las décadas de 1950 y 1960. Luego del fallecimiento de Mao Zedong en 1976, Deng Xiaoping terminó siendo dirigente supremo del Estado. Precisamente fue bajo la dirección de Deng que China materializó la apertura y se incorporó a la economía global. También bajo su dirección, los chinos emprendieron un camino de prosperidad constante.

Gracias al rápido desarrollo de 35 años desde la reforma y apertura, el volumen global de la economía china ya ocupa el segundo lugar del mundo. No hace falta muchos años para obtener logros y la razón por la cual lo preveo es la estabilidad relativa del Estado y los estratos altos de la dirección. Los dirigentes del nuevo período de China con Xi Jinping como núcleo creen firmemente en esta modalidad de desarrollo y, al mismo tiempo, también necesitan tratar las tareas numerosas y variadas, importantes y arduas derivadas del rápido desarrollo de la economía. Para 2020, el ingreso per cápita de los habitantes urbanos y rurales será el doble que el de 2010. Asimismo, se continuará perfeccionando y desarrollando el socialismo con peculiaridades chinas, propulsando la modernización del sistema de gobernanza del Estado y su capacidad de gobernanza a fin de sentar una sólida base sistémica para el desarrollo a largo plazo. Además, se deberá promover el desarrollo mancomunado de la industrialización de nuevo modelo, la informatización, la urbanización y la modernización agrícola y, a la vez, impulsar las inversiones y el consumo; las finanzas también tendrán que ser reformadas. Xi Jinping presta atención sobre todo a los problemas originados por la corrupción, la contaminación ambiental, el apoderamiento ilegal de tierras, las disputas entre el capital y el trabajo y la deficiencia de la seguridad en los alimentos.

El tratamiento de la niebla tóxica en las ciudades grandes es otro de los temas importantes. Los motivos originadores de la niebla tóxica de dióxido de carbono son complejos, su tratamiento con múltiples medidas aplicadas requiere de enormes inversiones, lo cual afectaría al suministro de energía a los habitantes y a sus ingresos, y se relaciona con la política climática estatal. Sin embargo, China no puede hacer oídos sordos a las demandas sobre el calentamiento global.

El envejecimiento constante de la población que se acrecienta con el tiempo es otro problema serio a que China se enfrenta. El envejecimiento se acelera junto con el impulso rápido de la urbanización y en estas circunstancias es imperativo aplicar la garantía del sustento a la tercera edades en el recinto nacional. Al mismo tiempo, China se ve obligada a reflexionar sobre su “política del hijo único”. El sistema de empadronamiento chino también espera urgente un reajuste gradual.

Los que visitan China se dan cuenta de que China está promoviendo a la vez múltiples acciones. Se están garantizando en mayor medida los derechos de los trabajadores emigrados del campo; además, han aparecido empresas agrícolas mayores y más efectivas. Si alguien que conoció la época de Mao Zedong compara la situación de entonces y la de hoy podrá ver que el espacio de desarrollo, la libertad y los diversos derechos de los ciudadanos chinos han mejorado considerablemente, sin excepción alguna.

Sin duda alguna, China ha materializado la coexistencia armoniosa entre la tradición y la modernización. Durante 2.500 años, los chinos se han adherido a la ética racional de la escuela confuciana. En por lo menos más de mil años hasta los comienzos del siglo XX, China era dominada por los burócratas feudales y el pensamiento de la escuela confuciana era el pensamiento guía de China. En 1949, cuando llegó al poder el Partido Comunista de China, lo primero que hizo fue eliminar el pensamiento confuciano. Pero en la China de hoy, sin embargo, está retornando el pensamiento confuciano tan íntimo e inseparable de los chinos. El presidente Xi Jinping hizo unas declaraciones sobre el pensamiento confuciano demostrando la confianza cultural de China en el fortalecimiento cotidiano. En un país de tamaño tan grande como es China, la fuerza aglutinante del Estado es lo más importante. Pero el depositar esperanza en el nacionalismo podría ser negativo pues esto, muy posiblemente, originaría una crisis e incluso una guerra no nacidas de su sentido propio. Al mismo tiempo, la civilización china, de historia larga y contenido rico, es más capaz de elevar y revigorizar la confianza y la conciencia propias. En la cultura de cinco mil años de China es difícil, realmente, descubrir rastros de pensamiento imperialista. China es fiel a la creencia de que la armonía es lo más precioso, como por ejemplo, según registros históricos chinos, el general Zheng He, navegante en el siglo XV, no abusó de las fuerzas armadas en ninguna de sus misiones, aunque disponía de la superioridad marítima

Después de la Segunda Guerra Mundial, los países de Europa Occidental adoptaron una actitud comparativamente racional para con China. El continente euroasiático fue aproximándose primero en el dominio económico. Hoy en día, la Unión Europea es el mayor socio comercial de China y China es el segundo socio comercial de la Unión Europea. Y en este sentido, las relaciones China-Alemania se encuentran en la mejor etapa de la historia.

Lo que me da lástima es que los dirigentes a alto nivel de China tengan más conocimientos sobre Occidente que los conocimientos que tenga Occidente sobre China. La publicación de la nueva obra del presidente Xi Jinping es una prueba beneficiosa para cambiar semejante situación. Este libro dice a lectores extranjeros qué filosofía siguen los estratos dirigentes de China y en qué orientación estratégica se fundamenta el rumbo del desarrollo de China. Así pues, el mundo podrá conocer y comprender el desarrollo de China, sobre todo las políticas domésticas y exteriores de China. El presidente Xi Jinping desea materializar el sueño chino de la gran revitalización de la nación china y China necesita para ello encontrar un camino propio para volver a ser un país poderoso en el mundo. Libros como este contribuirán a que los lectores extranjeros observen China de un modo objetivo, histórico y desde múltiples ángulos lo que les permitirá conocer mejor a China. Los países occidentales, con frecuencia, no pueden contener sus impulsos y desempeñan el papel de maestro ante China y los dirigentes chinos. Este deseo de ser maestro de los demás chocan contra la pared por lo arrogante que es. Por ello, los países occidentales deberían conocerse a sí mismos, adoptar una postura más relajada y dejar que la competición justa juegue su papel.

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