"El país es tan próspero hoy en día que sólo muy poca gente no puede satisfacerse plenamente, pero nosotros los musulmanes seguimos manteniendo la tradición de ofrecer comida a los demás y preservar la buena virtud que Allah nos enseñó", dijo.
Para Mila, una residente musulmana de la etnia uzbeka en Urumqi, el Ramadán de este año tiene un significado especial, ya que la ciudad todavía se está recuperando de los mortales disturbios del mes pasado, que dejaron 197 muertos y más de 1.600 heridos.
"Sufrimos una agonía sin precedentes hace más de un mes. Deseamos que todos los difuntos descansen en paz, y que los heridos se recuperen pronto", manifestó.

"Espero que todas las personas purificadas por el Ramadán sean más amables con los demás y logren un estado de animo tranquilo y armonioso, y también deseo que la gente de todos los grupos étnicos en el país estén unidos como uno y para siempre", finalizó.