Zhu Weiqun, subdirector ejecutivo del Departamento de Trabajo del Frente Unido (DTFU), manifestó el lunes que las conversaciones sostenidas recientemente con representantes del Dalai Lama fueron "francas y sinceras", aunque reconoció que aún existen "serias diferencias".
En las conversaciones previas, celebradas en julio, los representantes del Dalai Lama manifestaron no tener problema alguno en seguir las cuatro exigencias presentadas por las autoridades centrales, aunque, según Zhu, “luego las rompieron completamente”. Las cuatro exigencias eran: no apoyar actividades que perturben los Juegos Olímpicos de Beijing; no apoyar planes que inciten a la ejecución de actividades criminales; no apoyar las actividades terroristas del grupo secesionista llamado "Congreso de la Juventud Tibetana"; y no apoyar ningún argumento ni actividad que busque ‘independencia del Tíbet’ y separe la región del país.
"Ellos se olvidaron absolutamente de cumplir sus promesas y no dejaron de boicotear y sabotear la Olimpiada de Beijing", aseguró Zhu, quien agregó que "por el contrario, intensificaron las actividades de sabotaje y continuaron atacando al gobierno central (de China)". "Ellos apoyaron al Congreso de la Juventud Tibetana y otras organizaciones con el objetivo de defender en público la 'independencia del Tíbet', y avivaron u organizaron actividades criminales", dijo Zhu, añadiendo que "también continuaron en su esfuerzo por internacionalizar el asunto del Tíbet, con el fin de usar extranjeros para ejercer presión sobre el gobierno central".
Encolerizado, Zhu prosiguió "...dichos separatistas siguieron confabulándose con ‘escorias’ como activistas internacionales de la democracia, integrantes de la secta Falungong, y terroristas del Turkestán Oriental, intentando formar un supuesto ‘trabajo del frente unido’ para oponerse al gobierno chino y escindir la patria".
Zhu destacó que sostuvo conversaciones con Lodi Gyari y otras cuatro personas –la primer semana de noviembre- sólo porque son los representantes del Dalai Lama. Mas después de estar en Beijing Lodi declaró, mediante un memorándum, que "el gobierno tibetano en exilio representa a los tibetanos y sus intereses". Zhu explicó que según el gobierno chino, el ‘gobierno tibetano en exilio’ es producto de un pequeño grupo de separatistas que lanzó una rebelión armada en 1959 que fracasó, para luego huir al extranjero.
De acuerdo con la versión del funcionario, el grupo "se ha venido dedicando durante décadas a actividades separatistas y de sabotaje, y su existencia es ilegal, por lo que ningún país del mundo lo reconoce". Subrayó que los temas discutidos se centraron en cómo el Dalai Lama debería abandonar completamente sus ideas y acciones de separar a China y debería en su lugar esforzarse por comprender a las autoridades centrales y al pueblo chino.
Zhu explicó que en el memorándum se usan de modo intencionado muchos términos poco claros, “lo que muestra que el Dalai Lama y sus seguidores todavía no ha abandonado su postura constante de desintegrar a China”. Agregó que el título y contenido del Memorándum se refieren a una ‘Gran Area Habitada por Tibetanos’ y un ‘alto grado de autonomía’, que son exactamente iguales a una ‘semi-independencia’ y una ‘independencia en forma disimulada’, las cuales no son toleradas por la Constitución china.
En respuesta al llamado de que "todas las regiones autónomas tibetanas se integren en una", publicado en el memorándum, Zhu afirmó que las áreas autónomas tibetanas fueron establecidas y definidas de acuerdo con los principios estipulados en la Constitución y sobre la base de respetar plenamente los hechos históricos y tomar en cuenta las actuales condiciones políticas y económicas. "El llamado 'Gran Tíbet' no existió en el pasado ni tiene fundamento en la actualidad", declaró.
Indicó que altos funcionarios del gobierno central ya comunicaron en los años 80 a una delegación del Dalai Lama que es imposible transformar al Tíbet en un país, y que tampoco es posible otorgarle un "alto grado de autonomía" ni crear una gran región autónoma tibetana. "Sin embargo, más de 20 años después, aún utilizan ese mismo truco de dialogar con muchos rodeos con las autoridades centrales, lo que demuestra su falta de sinceridad", subrayó Zhu.
El funcionario destacó que la unificación de la madre patria, la integridad territorial y la dignidad nacional son los máximos intereses del pueblo chino. "Nunca haremos una concesión", manifesto tajante.
Asimismo, Zhu indicó que la puerta para que el Dalai Lama retome una postura patriótica permanece abierta, y lo seguirá en el futuro. "Sin embargo, nunca estuvo ni estará abierta una puerta para la 'independencia', la'semi-independencia', y 'la independencia disimulada' del Tíbet", finalizó.