Durante los tres días siguientes a la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos, muchos espectadores televisivos de China, que llevaban 17 días concentrados en las transmisiones en vivo de los Juegos, sufrieron de mal humor y de síntomas de desorientación.
Según psicólogos, muchos chinos están todavía obsesionados con los eventos olímpicos y no son capaces de reanudar la rutina previa a los JJOO, que duraron 17 días.
Lin Ye, psicológico especialista, señaló que algunos estudios clínicos demuestran que los aficionados a los deportes tienen la tendencia de sufrir períodos de depresión después de grandes eventos deportivos internacionales, como los JJOO y los Mundiales de Fútbol.
Al ver los eventos deportivos por la televisión junto a sus familiares, los aficionados comparten la alegría y las emociones, cosa que mejora el ambiente familiar y contribuye a olvidar temporalmente los problemas y dificultades del trabajo, explicó Ye.
Cuando se terminaron los Juegos de Beijing el domingo pasado, muchos chinos tuvieron que volver a su vida normal y a enfrentarse a los problemas anteriores, no obstante no todos fueron capaces de reajustar su estado emocional tan rápidamente, agregó Ye, quien bautizó el fenómeno como "síndrome postolímpico".
Los expertos psicológicos y docentes señalan que la clase media y los estudiantes son los más afectados por el síndrome, ya que éstos dedicaron el mayor tiempo posible al seguimiento de los Juegos, cosa que afectó su sueño y sus horas de comida.
Yang Xiaowei, investigadora de la Universidad Normal del Este de China, recomendó a los afectados por el síndrome realizar más actividades físicas en el exterior e intentar hacer nuevos amigos, para poner su atención lejos del televisor. Además, dijo Yang, deberían hacer un hueco en su agenda para descansar.