Un funcionario chino que prefirió permanecer en anónimo afirmó que el reportaje del rotativo británico "The Times", publicado el 18 de julio, y en el que se afirmaba que dos monjes de un templo en Garze, región tibetana situada en la provincia suroccidental china de Sichuan, fueron asesinados a tiros por la policía armada era una invención.
Las investigaciones mostraron que no se había producido ningún enfrentamiento entre los monjes y la policía armada el 12 de julio en los templos de la prefectura autónoma tibetana de Garze, señaló la autoridad de la oficina de información del gobierno provincial de Sichuan.
Dos monjes del monasterio Gonchen, en el distrito de Derge, murieron ese día en una explosión ocurrida en una vivienda del templo. Sin embargo, su muerte no tuvo nada que ver con unos supuestos disparos de la policía armada después de un falso enfrentamiento con los agentes, como indicaba el periódico británico en un artículo titulado "China impone un absoluto silencio sobre las nuevas muertes de monjes tibetanos".
Las fuentes de información utilizadas por los autores del reportaje fueron tres tibetanos que decidieron permanecer en anónimo. La noticia incluso definía el incidente como el primer caso en los últimos tiempos de "uso de disparos contra manifestantes tibetanos en favor de la independencia".
Por su parte, el oficial describió los detalles del verdadero motivo de fallecimiento de los dos monjes. Al parecer, en el mediodía del 12 de julio hubo una fuerte explosión en una vivienda en la parte septentrional del monasterio Gonchen, cuando seis monjes estaban comiendo en el primer piso.
Tres de ellos lograron escapar, pero el resto quedaron sepultados. Dos murieron después como consecuencia de las graves heridas sufridas, y fueron enterrados el 16 de julio. La identidad de los fallecidos no ha sido revelada.
El derrumbe se debió a una explosión de pólvora que se guardaba en la vivienda. Un cortocircuito en un cable eléctrico en mal estado provocó las chispas que más tarde encendieron la pólvora y provocaron la deflagración.
Asimismo, las autoridades también indicaron que el templo había violado las regulaciones de seguridad por almacenar 716 kilogramos del explosivo, el cual era utilizado periódicamente en rituales budistas.
Después del incidente, el templo transfirió la pólvora que quedaba y 29 armas de fuego usadas para los rituales budistas a un almacén de explosivos del distrito y a las autoridades de seguridad pública.