Los tribunales de China emitieron 30 por ciento menos sentencias de muerte el año pasado, comparado con el 2006, informaron fuentes en un foro.
El 1 de enero del 2007, el Tribunal Popular Supremo de China retomó el poder de revisión de la pena de muerte. El efecto es una aplicación más estricta y más apropiada del castigo capital, dijo Li Wuqing, un juez del tribunal criminal No. 1 del Tribunal Supremo.
Wu Sheng, juez de un tribunal de la ciudad de Liaocheng, en la provincia de Shandong, comentó en el foro que el número de sentencias de muerte en esa ciudad descendió el año pasado 40 por ciento.
El derecho a emitir una sentencia de muerte fue otorgado a los tribunales provinciales en 1983 para encargarse del repentino aumento de crímenes.
Desde que la aplicación de la pena capital regresó a manos de las autoridades centrales, muchas personas esperan que se utilice más escasamente, se aplique más cautelosamente y se anuncie más imparcialmente.
La nueva práctica señala que todas las penas de muerte pronunciadas por tribunales locales deben ser revisadas y ratificadas por el Tribunal Popular Supremo. Cada sentencia de muerte debe ser revisada por tres jueces, que deben analizar los hechos, las leyes, los procedimientos criminales y los antecedentes.
Expertos en leyes, investigadores y jueces de China y Reino Unido participaron en el foro organizado en esta ciudad portuaria de la provincia Liaoning, en el nordeste de China, enfocado en la restricción y abolición de la pena de muerte.