Vientiuna personas de la nororiental provincia china de Liaoning han visto frustrados sus planes de posesionarse como legisladores o asesores políticos debido a que violaron la ley de planificación familiar del país, que especifica que cada pareja puede tener un solo hijo.
"La violación de la política de planificación familiar se ha convertido en un criterio de veto en la elección de legisladores y asesores políticos a todos los niveles", dijo Mu Weiyong, subdirector de la comisión provincial de población y planificación familiar.
La provincia también impuso severas sanciones a miembros del Partido Comunista de China (PCCh), cuadros, y empleados modelo.
"Además de ser multados, tendrán una marca negra permanente en sus registros, y no serán calificados para recibir ni aspirar a premios ni honores en el futuro", agregó Mu. En casos en los que se haya causado "un efecto social especialmente negativo", los culpables serán expuestos en los medios de comunicación.
Con una población de 41 millones de personas, Liaoning afronta un grave desequilibrio de género, dado que en 13 de sus 14 ciudades, la proporción de sexo del segundo hijo en favor de los varones excede el promedio, que está entre 103 y 107 niños por cada 100 niñas.
El desequilibrio de género se remonta a finales de la década de los años 80, cuando empezaron a utilizarse masivamente las ecografías para identificar el sexo de los fetos y muchas mujeres decidieron abortar al enterarse de que estaban esperando niñas.
La proporción de sexo de los recién nacidos en China es de 119 niños por cada 100 niñas, pero en regiones de algunas provincias, como Jiangxi, Guangdong, Anhui y Henan, el desequilibrio puede llegar hasta los 130 ninos por cada 100 niñas, según un informe dado a conocer el año pasado por el Centro de Investigación de la Juventud y la Infancia de China y la Universidad Popular de China.
La política de planificación familiar fue promulgada a finales de la década de los años 70 para limitar la cantidad de hijos por familia a uno, y estimular a quienes pospusieran sus planes matrimoniales y demoraran la concepción. Dicha política fue confirmada con la Ley de Población y Planificación Familiar, que entró en vigor en septiembre de 2002.
En ciertos casos, que dependen de si las familias pertenecen a una minoría étnica, o sus primeros hijos padecen alguna enfermedad que les impida vincularse a la fuerza laboral del país, la ley permite a las parejas la concepción de un segundo hijo.
Una circular emitida conjuntamente por el Departamento de Organización del Comité Central del PCCh y otros diez departamentos en septiembre pasado, estipula que la promoción de funcionarios gubernamentales y miembros del PCCh que tengan más hijos de los permitidos por la ley, no podrán aspirar a promociones ni ascensos.
Las autoridades establecerán un sistema de premios para alentar al público a denunciar a los funcionarios y miembros del PCCh que violen la legislación, según la circular.