China ha de reducir las emisiones del gas invernadero para desacelerar el calentamiento global, si bien la cuarta economía mundial trata de mantener un rápido crecimiento económico, indicó hoy Luo Yong, subdirector del Centro Nacional de Clima.
"Si no adoptamos medidas contra el calentamiento global, el sector del cultivo de China afrontará una reducción de entre el 5 y 10 por ciento de su producción hasta el 2030, con las producciones de trigo, arroz y algodón a la baja", señaló Luo en rueda de prensa.
La hipótesis de Luo sugiere que los efectos del calentamiento global dificultarán al país más poblado del mundo a alimentarse por sí mismo.
La conferencia de prensa se convocó con motivo de un informe publicado por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, siglas en inglés) de la ONU, que advierte que el impacto del calentamiento global sería "brusco o irreversible" y ningún país lo evitará.
"El calentamiento global conllevará más incidentes extremos, como inundaciones y sequías, lo que desestabilizará la producción agrícola de China", advirtió Luo, quien añadió que "las temperaturas altas elevarán los costes en la irrigación, la pesticida y los fertilizantes".
"Más temprano adoptamos acciones, más pequeñas nuestras pérdidas económcias serían", destacó Luo, uno de los autores del informe del IPCC.
Las declaraciones de Luo fueron secundadas por Zheng Guoguang, director de la Administración Meteorológica de China, quien manifestó que el gobierno chino siempre ha prestado gran importancia al cambio climático y un total de 28 expertos chinos han tomado parte en la compilación del informe de IPCC.
Como país en desarrollo, China no está obligada a satisfacer las metas establecidas por el Protocolo de Kyoto, según las cuales 36 países industriales han de reducir las emisiones en al menos un cinco por ciento respecto al nivel de 1990 durante el período de 2008-2012.
Pero el gobierno chino ha reconocido que debe tomar parte en ello, ya que el país se ha convertido en un gran emisor del dióxido de carbono.
El gobierno chino se ha establecido como objetivo la reducción del 20 por ciento del consumo de energía por cada 10.000 yuanes (1. 298 dólares USA) del producto interno bruto (PIB) en 2010, la cual permitiría reducir las emisiones en un 10 por ciento.